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La famosa y polémica escultora tucumana Lola Mora,
dejó su grandiosa huella en el tercer patio de la Casa. |
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Dos temáticas en el tercer patio |
Todos los que visitan la Casa se maravilan ante los altorrelieves exhibidos en el último patio. El Museo, y los tucumanos, nos enorgullecemos de ellos: El 24 de Septiembre de 1904 se inauguraron en el Museo dos monumentales altorrelieves de bronce realizados por la escultora Lola Mora y fundidos en Roma.
Sobre este acontecimiento, ha escrito unas muy amenas líneas el historiador Carlos Páez de la Torre (h), a quien damos la palabra:
"... Los dos colosales relieves, de dimensiones inusitadas -que hoy podemos admirar en el patio posterior de la Casa Histórica- representan los actos culminantes de la liberación argentina: La constitución de una junta de gobierno criolla en reemplazo del virrey español, del 25 de mayo de 1810, en el Cabildo de Buenos Aires, y la declaración de la Independencia, en Tucumán, el 9 de julio de 1816. Sabemos que el boceto original de éste último ya estaba hecho en 1900.
Ambos acontecimientos están narrados con ímpetu, y su concepción artística es tan fogosa como segura. El que se ambienta en el Cabildo, nos muestra un verdadero estudio de tipos porteños del momento: junto con los pobladores de abolengo - que se distinguen tanto por su porte como por sus vestimentas - alterna todo un conjunto de personajes de pueblo. Hombres, mujeres y niños forman agitados grupos que enriquecen la composición y contribuyen a una mayor vivacidad, rompiendo con el acartonamiento del relato histórico convencional. Es de destacar en ellos un cuidadoso estudio de fisono-mía y atuendos, reveladores de la seriedad y profesionalismo de la escultora tucumana. En suma, se nota una mayor madurez, explicable si pensamos que este relieve era unos años posterior al de la Jura de la Independencia. |
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En este último, el tono es más solemne y contenido, adecuado a la importancia del momento. Lo ambienta en el interior de la cada de los Laguna, en el mismo y tocante acto del juramento. También se destaca aqui el estudio fisonómico realizado por Lola Mora. Ella se tomó la libertad de dotar, a uno de los congresales, de la figura de su protector y mecenas, el general Julio Argentino Roca, al que retrata en emocionado gesto. El anacronismo (que fue duramente criticado y animó numerosos comentarios) encaja perfectamente en la tradición artística occidental: es sabido que se utilizó con frecuencia este artilugio, a fin de honrar a las persona que, de alguna manera, encomendaban y auspiciaban una obra(...).
En ambas piezas, el trabajo escultórico se resuelve en diferentes planos que permiten representar el espacio y ampliar el campo visual donde se desarrollan los episodios. SIguiendo una suerte de perspectiva "volumétrica", los primeros planos se enfatizan, y con su volumen alcanzan el carácter de "alto relieve". Los planos siguientes se van atemperando en su masa hasta perderse totalmente en el fondo, mediante el uso de una línea incisa, que dibuja los contornos de los pefiles más alejados. Tanto por las dimensiones, como por la calidad de su ejecución, estas piezas de bronce constituyen ejemplos casi únicos en su género, en nuestro país." |
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Los relieves en Roma |
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Los murales fueron fundidos en Roma. El trabajo fue repartido entre los talleres de Nelli y de Bastianelli. Al momento de terminada la obra, el historiador Páez de la Torre cita una carta que una amistad de Lola Mora le remitió desde Roma, contando lo siguiente:
" En los Nelli, el relieve "estaba colocado sobre una pared, ya todo terminado y limpio y producía la mejor impresión", como que "al dia siguiente fue expuesto al público". Allí sirvieron refrescos al embajador *, quien hizo brindis por Italia, por la ventura de los industriales que "en tiempo breve" habían cumplido el fundido y, "naturalmente, se brindó también por la República Agentina y su genial artista". (...) En ese momento, "todos de pie, se quitaron los sombreros con verdadero entusiasmo y con conmoción sentida. El Ministro hallábase radiante de satisfacción". La escena se repitió en lo de Bastianelli, donde (...) "pudieron cerciorarse de las enormes dificultades superadas... al arreglar las últimas cuatro piezas".
Junto con la carta, se apuntaban recortes de dos publicaciones romanas, Il Presente y Tribuna, tachonados de elogios sobre los trabajos. Ponderaba la grandiosidad de los relieves, "obra soberbia de la genial y graciosa escultora argentina"; la calidad y velocidad -apenas 45 días- del trabajo de los fundidores; el grandioso "amor patrio" que trasuntaba el "hermoso corazón de incomparable artista"; lo que implicaba este "espléndido y colosal bajo relieve". |
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* El Embajador de Argentina en Italia.
Fuente: "Lola Mora. Una biografía". Carlos Páez de la Torre (h) y Celia Terán. |
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