Relato | Arq. Mario Buschiazzo
Este es un resumen del libro escrito por el Arq. Buschiazzo "Historia de la Casa de la Independencia". Su relato se divide en dos partes, contando en principio y a grandes rasgos la historia de la Casa, para luego remitirse a la crónica de su reconstrucción en el año 1942. A fines de adaptarlo para su publicación en este sitio, presentamos algunos párrafos que decidimos destacar.
"Historia de la Casa de la Independencia"
Sobre la Casa colonial, Buschiazzo dice lo siguiente:
 
(...) Era una típica casona colonial, de 35 varas (1) de frente por solar (2) entero de fondo, con patio principal, segundo patio y huerta. Dos amplios locales, presumiblemente de comercio y otro más pequeño para portería, ocupaban el frente. El primer patio estaba encuadrado por las habitaciones privadas, con galería solamente en el costado opuesto al de la entrada, precisamente donde luego se efectuarían las reuniones.Esta ala con galería separaba el patio principal del segundo patio, y estaba constituída por cuatro locales, uno de ellos algo más grande que los restantes, probablkemente el comedor. En el segundo patio sólo había dos habitaciones, posiblemente de servicio, y un pozo con su brocal. Contigua al comedor había otra habitación, más pequeña, que oficiaría de antecomedor; separados ambos locales por un simple tabique, fue demolido éste para dar mayor amplitud a la que iba a ser sala de deliberaciones, que alcanzó así a tener 15,40 m por 5,40 m.
 
La fachada principal daba sobre la calle de la Matriz (3), más tarde llamada Independencia, y ahora Congreso Nº 153. Su portada, flanqueada por dos gruesas columnas torsas, es el único índice que tenemos para tratar de ubicar aproximadamente la fecha de construcción de la casona, que debió de ser hacia 1760 - 80. Las columnas torsas, salomónicas ó helicoidales aparecieron en México a mediados del siglo XVII, de preferencia en retablos. Se extendieron luego a Quito y al perú, llegando tardíamente al norte argentino, como lo prueban los escasos ejemplos que se conocen: casa de Sobremonte en Córdoba (mediados del XVIII); puerta de la casa de Mendiolaza en Salta (1760); puerta de la casa de Don pedro Balentín de la Cámara (1762); transportada en 1846 al convento de San Bernardo. También hubo de tener tales columnas la catedral de Santiago del Estero, cuyo proyecto firmado por Melchor Suárez de la Concha, se conserva en el Archivo de Indias. En todo caso, cabe destacar que la columna torsa, elemento frecuente en el barroco español y americano, fue rarísima en nuestro país. (...)
 
Sobre la reconstrucción en 1942, Buschiazzo cuenta:
 
Cuando se creó la comisión Nacional de Museos y Monumentos Históricos, uno de los primeros y más importantes proyectos fue el de devolver a la Casa de la Independencia su primitivo aspecto. Continuamente llegaban cartas de todo el país, quejándose especialmente del desagradable impacto que producía en el desprevenido visitante la presencia de esa monumental tapa de mampostería y vidrio, en vez de encontrar la simpática portada colonial tan divulgada en todos los textos de historia patria. En justicia, debe recordarse aqui al principal promotor de la reconstrucción, el Dr. Ricardo Levene, cuyo dinamismo consiguió crear el ambiente propicio para esa obra de tanta magnitud y responsabilidad, y obtener el apoyo oficial y los recursos.
 
El problema no era fácil, ya que debía hacerse una exhaustiva investigación que permitiese asegurar previamente que se contaría con la documentación gráfica necesaria. Sin esta seguridad, se corría el gravísimo riesgo de caer en las fantasías y falsedades, que hubiesen sido peores que dejar el venerable resto protegido por el pabellón. La pesquisa dió un resultado notable donde menos se esperaba: en el archivo de la Dirección Nacional de Arquitectura. Existían allí media docena de planos, en papel Whatman, coloreados, con medidas a escala, que habían servido para las tramitaciones oficiales cuando se adquirió la casa y cuando se la reformó. No había planos de fachada, pero esto se podía obviar con unas divulgadas fotografías tomadas por el señor Ángel Paganelli en 1869, muy nítidas. Se llegó incluso a localizar los negativos, pero la casa fotográfica que los tenía, con poco espíritu patriótico, pidió una suma exorbitante por ellos. Afortunadamente, en varios archivos existían nítidas copias de esas fotos tan valiosas para la reconstrucción, como más adelante se verá.
 
Con la seguridad cie que se contaba con suficientes y fidedignos documentos que permitirian una exacta reconstrucción, se obtuvo la sanción de la ley 12.640, que autorizaba a gastar 10.000 pesos en los estudios preliminares, y una vez terminados éstos, el diputado nacionaI Dr. Ramón D. Paz Posse propuso invertir $ 100.000 en los trabajos, obteniendo el voto uninime de ambas Cámaras, que sancionaron la Iey 12.724, que disponia llevar adelante los trabajos.
 
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